Ciudad de México.— Tras el rechazo de su iniciativa de reforma electoral en la Cámara de Diputados, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno enviará al Congreso un “Plan B” legislativo que buscará reducir gastos y privilegios en congresos locales y ayuntamientos, además de ampliar mecanismos de participación ciudadana.
Durante su conferencia matutina, la mandataria adelantó que la nueva propuesta será presentada el próximo lunes y tendrá como eje establecer topes al presupuesto de los congresos estatales y reducir el número de regidores en los municipios, con el objetivo de redirigir recursos públicos a obras y servicios locales.
Sheinbaum afirmó que estas medidas podrían generar ahorros cercanos a cuatro mil millones de pesos, recursos que —aseguró— permanecerían en los estados y municipios para atender necesidades como drenaje, agua potable, pavimentación y bacheo.
La presidenta sostuvo que existen grandes diferencias en el gasto legislativo entre entidades, pese a tener el mismo número de diputados. Como ejemplo mencionó que en Baja California el costo anual por legislador ronda los 34.8 millones de pesos, mientras que en Colima es de 5.1 millones.
También cuestionó el número de regidores en algunos ayuntamientos del país. Señaló que ciudades como Acapulco tienen 20 regidores, Monterrey 28 y Puebla 23, lo que —dijo— genera estructuras administrativas costosas.
Además de los ajustes presupuestales, el plan contempla ampliar los mecanismos de consulta popular, permitiendo que temas electorales como el financiamiento público a partidos puedan someterse a votación ciudadana.
La propuesta también plantea modificar el mecanismo de revocación de mandato para que pueda realizarse en el tercer o cuarto año de gobierno.
El anuncio ocurre después de que la reforma electoral promovida por el Ejecutivo no alcanzó la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, donde la iniciativa obtuvo 259 votos a favor, pero fue frenada por legisladores del PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y algunos aliados de Morena.
Pese al resultado, Sheinbaum rechazó que el revés legislativo represente una derrota política.
“No es una derrota; estoy satisfecha. No estamos dispuestos a negociar principios, nuestro objetivo es acabar con los privilegios”, afirmó.
La presidenta sostuvo que su propuesta mantiene la lógica de la reforma original: reducir el gasto en estructuras políticas y administrativas para destinar más recursos a necesidades sociales.
