Hermosillo, Sonora.— Luego de casi siete años de búsqueda, la madre buscadora Cecilia Patricia Flores Armenta informó el hallazgo de restos humanos que podrían corresponder a su hijo Marco Antonio, desaparecido en 2019 en Sonora.
El hallazgo ocurrió en un predio ubicado en la carretera 26, a la altura del kilómetro 46, en las inmediaciones de Hermosillo, donde la activista localizó restos óseos dispersos junto con prendas que coinciden con la ropa que llevaba su hijo al momento de su desaparición.
A través de redes sociales, la fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora expresó un mensaje que conmovió a miles de personas: “Vámonos a casa, hijo… he cumplido mi promesa”.
No obstante, hasta el momento no existe confirmación oficial, ya que será necesario realizar pruebas genéticas para determinar si los restos corresponden efectivamente a Marco Antonio.
Una búsqueda marcada por la incertidumbre
La historia de Ceci Flores como madre buscadora comenzó tras la desaparición de sus dos hijos: Alejandro Guadalupe, en 2015 en Sinaloa, y posteriormente Marco Antonio, en Sonora.
Desde entonces, ha encabezado cientos de jornadas de rastreo en zonas desérticas, participando en la localización de fosas clandestinas y restos humanos, en muchos casos sin acompañamiento institucional.
En este proceso, la activista ha enfrentado momentos de esperanza y frustración, ya que en ocasiones anteriores ha encontrado indicios —como ropa o pertenencias— que la hicieron pensar que había localizado a uno de sus hijos, sin que estos coincidieran tras los análisis forenses.
Violencia, amenazas y resistencia
A lo largo de su labor, Ceci Flores también ha denunciado amenazas del crimen organizado y la falta de apoyo de las autoridades, además de haber sido reportada como desaparecida en distintas ocasiones, de las cuales posteriormente fue localizada con vida.
Pese a ello, ha continuado su labor y se ha convertido en una de las voces más visibles del movimiento de madres buscadoras en México.
A la espera de certeza
El reciente hallazgo representa un momento clave en su historia personal; sin embargo, la certeza dependerá de los resultados de ADN que realicen las autoridades correspondientes.
Mientras tanto, la búsqueda —como la de miles de familias en el país— permanece en un punto donde la esperanza y el dolor conviven a la espera de respuestas definitivas.
