Hermosillo, Sonora.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que el proyecto relacionado con gas natural en Sonora se mantiene en pausa, debido a que continúa en análisis su impacto ambiental, particularmente en el Golfo de California.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que, si bien existe interés en fortalecer la infraestructura energética en la región, no se avanzará hasta contar con evaluaciones ambientales concluyentes que garanticen la protección del ecosistema.
“Se está revisando el impacto ambiental en el Golfo de California, es un tema muy importante y por eso el proyecto está en pausa”, señaló.
No obstante, Sheinbaum reiteró que el Gobierno federal mantiene como prioridad aumentar la producción nacional de gas natural, con el objetivo de reducir la alta dependencia del suministro proveniente del extranjero, principalmente de Estados Unidos.
En este contexto, la Secretaría de Energía presentó una estrategia integral para fortalecer la producción de gas en el país, la cual contempla el uso de nuevas tecnologías, esquemas de desarrollo más sustentables y la creación de mecanismos de supervisión.
Sonora, pieza clave en estrategia energética
Aunque el proyecto específico permanece detenido, Sonora continúa siendo considerado un punto estratégico dentro de la política energética nacional, debido a su ubicación geográfica, su conexión con rutas de exportación hacia el Pacífico y su potencial para el desarrollo de infraestructura.
El estado ha sido mencionado en distintos planes federales relacionados con gasoductos, licuefacción y exportación de gas natural, lo que lo posiciona como un nodo relevante para el suministro energético en el noroeste del país.
Prioridad: soberanía energética
La presidenta subrayó que actualmente México importa cerca del 80% del gas natural que consume, lo que representa un riesgo en términos de seguridad energética ante variaciones en precios o interrupciones en el suministro.
Por ello, el Gobierno federal busca impulsar la producción interna como parte de una estrategia de soberanía energética, sin dejar de lado —dijo— el cumplimiento de regulaciones ambientales y la evaluación de riesgos ecológicos.

